Steve Jobs, fundador de Apple, anunció que el 29 de junio lanzaría el iPhone..
El iPhone es un teléfono celular. Puede reproducir música; permite conectarse a Internet de forma inalámbrica y mostrar páginas web. Saca fotos y filma. Tiene e-mail y reproduce videos. Posee "genes" de iPod y algo de Blackberry.
El todavía nonato celular web multimedia de Apple es todo pantalla. Nunca se había visto algo así, y la jugada lleva el inconfundible sello de Jobs.
Ninguna compañía se había atrevido a lanzar un teléfono que, salvo por un único botón real, se maneja exclusivamente por medio de una pantalla sensible al tacto. Claro que esa pantalla de 8,9 centímetros (en diagonal) es un prodigio de la tecnología. El iPhone nació de las investigaciones de Apple en displays y, aunque originalmente la idea era resucitar el Newton (aquel antepasado fallido de las palm) parece ser que Jobs optó por mirar a otra dirección y puso las fichas en los celulares. El único botón real del iPhone sólo sirve para desplegar el menú inicial.
Habrá dos modelos de iPhone: uno de 4 y otro de 8 gigabytes; no es mucho. El primero costará en los Estados Unidos 499 dólares; el segundo, 599. Un precio excesivo, por varios motivos. Primero, porque este valor no incluye el servicio. Segundo, porque en los Estados Unidos se disfruta de un bien que no existe en la Argentina, la portabilidad numérica, es decir, los clientes conservan su número, independientemente de la empresa con la que contraten el servicio. Y para poder comprar un iPhone habrá que someterse a un plan de dos años con la única compañía que lo venderá, al menos al principio: AT&T Mobility.
A finales de 2007 llegará a Europa y en 2008 a Asia. Consultada por LA NACION, la vocera de Apple para América latina dijo que no tenían ninguna información sobre cuándo llegaría el iPhone. El iPhone podría ser un digno hijo del iPod; superarlo, tal vez, o todo lo contrario. Ahora sólo podemos estar seguros de una cosa: a Steve Jobs, ideas no le faltan.